Descubriendo el haya

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¿De dónde viene el haya?

Como su nombre botánico «Fagus sylvatica» indica, el haya pertenece a la familia de las fagáceas – (del griego fego: roble de bellota comestible)  igual que el roble o el castaño.

Se conoce también como «Fago».

Originaria de Europa Central, se adapta especialmente a los climas montañosos y oceánicos, así como a las regiones lluviosas. Sensible al frío intenso y al calor extremo, prefiere las zonas templadas.

Cubre el 10 % de los bosques franceses, en hayedos o asociada a otras especies como el roble, el abeto y el carpe (es decir, 1,3 millones de hectáreas) con las que forma bosques de madera. El haya se encuentra en gran parte de Europa Occidental. En Francia representa la segunda especie más común después del roble.

Al principio de su crecimiento, el haya busca sombra, que encuentra principalmente cerca del roble.

Al crecer recto, puede alcanzar una altura de 40 metros, con un diámetro máximo de 1,30 m y una esperanza de vida de 300 años. Por su parte, su explotación se incluye entre los 90 y 120 años.

En cuanto a sus troncos rectilíneos y cilíndricos miden de 6 a 15 metros.

¿Cómo se reconoce el haya?

  • Amarillenta, grisácea y con tendencia rosácea, la madera de haya no tiene una albura nítida. Sus costeros pueden ser ligeramente flameados, en función de su contenido de humedad (que varía de 0,60 a 0,75 a un 12 % de humedad según las regiones de explotación). Puede cualificarse como madera «semipesada» a «pesada». Un enrojecimiento del duramen puede estar provocado por un hongo que afecta a algunos árboles, convirtiéndolo en una zona nerviosa y más frágil que las demás.
  • Su tronco, perfectamente recto, está cubierto por una corteza lisa gris clara, sin grietas, que puede recordar a una piel de rinoceronte.
  • Sus hojas ovaladas tienen forma ligeramente ondulada, con vellosidad en primavera. Verde claro cuando son jóvenes, se vuelven verde oscuro rápidamente por el haz. El tono del envés es más claro. Su corto pecíolo presenta entre 5 y 9 pares de nervaduras, laterales. Sin embargo, el crecimiento de sotobosque se ve impedido por la densidad de su follaje.

Al haya le gusta echar raíces principalmente en los suelos frescos, drenados, ricos y profundos.

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¿Cuáles son las características y usos del haya?

El uso de la madera de haya es principalmente interior.

En efecto, es muy apreciada por las industrias de parqué y mobiliario (ebanistería y carpintería), así como para la elaboración de objetos domésticos como cepillos, perchas, accesorios de cocina, juguetes de madera, etc. gracias a las formas audaces que permite.

Sus propiedades bactericidas le confieren la particularidad de ser utilizada también para tablas de cortar, camareras, encimeras, etc.

Además, es una buena madera para calentarse en invierno.

Por último, asociada a materiales como el acero inoxidable, el cristal o el aluminio, confiere un estilo muy de diseño y contemporáneo.

[¿Sabía que…?]

En el siglo XIX en Inglaterra, se extraía el aceite del hayuco (el fruto del haya) para cocinar y para iluminar (50 kg de hayuco para 10 l de aceite).